Wednesday, May 12, 2010

Razones para el ateísmo

Cuando se es puberto:

-Que tus padres no te dejen escuchar rock.

-Que no te dejen pintarte el pelo.

-Que te prohíban películas.

-Acné.

-Obesidad.

-Eres malo para el futból.

 

Cuando se es adolescente:

-No tener coche.

-Una moral religiosa que no te deje “tocarte ahí”.

-Seguir con acné.

-No tienes novia porque con la que salías te pintó el cuerno… Con tu amigo.

-Principios de calvicie.

 

De adulto:

-No puedes pagarte un coche.

-Tu calvicie te da 10 años más.

-No consigues trabajo.

-Sigues gordo.

-No hay dermatólogo capaz de quitarte el acné.

 

En cualquier momento:

-Vivir en la ciudad de México.

Sunday, March 21, 2010

M. Esh Tafa

A veces puedo entender la desconfianza de la gente hacia los videntes, psíquicos y demás, sí. Al hablar del mundo supralunar, las órbitas planetarias, los cometas, el éter y las constelaciones, entre otras cosas, hay un hecho irrefutable: cambian nuestras vidas. A pesar de eso un día casi pierdo la fe.

Diario me siento en el sillón verde de una plaza que está en la sala; mientras tomo mi té verde recién hecho y humeante, abro el periódico directamente en donde están los horóscopos porque me da miedo leer sobre asesinatos, choques, políticos, sindicatos y mexicanos sin un criterio de interpretación. Me espanté mucho ese día: algo podría salir mal.  Como es muy atinado ese profesional de la fortuna corrí a Coyoacán con Madame Esh Tafa, no había ido con ella pero le creía porque hasta tiene su página de internet.

Como en cualquier sábado, Coyoacán brillaba con el sol que caía sobre la gente comprando pulseritas, playeras, gorros; había otros paseando con helados y churros, otros agarrados de la mano, familias enteras desmañadas para alcanzar un buen lugar en los restaurantillos cercanos y no faltaron quienes entraban a los bares para curar la cruda con una cerveza y entre todos poder descifrar qué había ocurrido anoche. En un callejoncito místico encontré el local de Madame. El incienso llenaba el aire que, después de aspirarlo varias veces, me calmó. Estaba todo pintado de un rojo opaco, muy conveniente para contrastar con las estatuillas metálicas de Budas e íconos del tarot. A los otros cuartos los separaban de esas cortinas hechas de cuentas por las cuales se puede ver el humo del cigarro de quienes están del otro lado. Había unos sillones frente al mostrador que hacían de sala de espera, y entre ambos estaba una mesa llena de literatura propia del lugar, algunas revistas de quiromancia, otras de cienciología y otras de espectáculos. Atrás del mostrador adornado de figurillas estaba un joven de no más de 25 años y pelo negro, algunas perforaciones en la cara me dieron la primera imagen de seguridad que necesitaba para estar ahí. Sentada frente a la computadora, haciendo tiempo con un juego en internet mientras esperaba clientes que atender volteó a verme cuando entré y me deseo los buenos días, luego me preguntó que podrían hacer por mí ese día. Se notó su experiencia cuando dijo que si iba ahí es que necesitaba alguna guía, consejo o sugerencia para el día, la vida o la existencia. Me empecé a sentir en casa cuando, sin esperar respuesta, me dio una coca cola bien fría. Le conté lo ocurrido y, con los ojos completamente abiertos, llena de sorpresa y compartiendo mi desesperación por el omen que vi en la mañana, me hizo pasar a la sala donde estaba Madame.

Madame era una señora de mucho cuerpo, tenía gran kilometraje en la cara, pero en ella resaltaba su mirada  extraviada que mostraba cuánto sufría por ver el futuro. Tenía las cejas tatuadas en negro bajo las cuáles estaban pintadas unas sombras azul pastel que combinaban con la ropa larga y extravagante, reflejo de un estilo de vida místico y poderoso. Apagó su octavo cigarro del día, cerró ojos mientras tomaba mis manos, los abrió y me dijo que seguramente algo tenía. Así que, consternado por sus habilidades visionarias, me senté poniendo la esperanza de la ayuda en ese sillón en el que tanta gente había encontrado el consuelo y había soltado lágrimas como agradecimiento a Madame.

Sin que pasara un instante más,  me leyó las cartas, el café, la mano, el azúcar de la limonada, el cigarro, las huellas de aceite del coche y luego alineó esas interpretaciones con las nubes de ese día soleado. Después de esto me lo dijo: “te asaltarán y perderás mucho”. “Pero, ¿cómo, cuándo, dónde?”, “No preguntes más. El destino lo necesita para… lo siento”. La seriedad en su tono y el humo de los otros 12 cigarros me hicieron llorar al entender la inevitabilidad del destino que arrasaría con mi calma del día. Y yo que había tomado mi té verde y prendido mi vela roja de la fortuna la noche anterior.

Las probabilidades de un asalto en el valle de México no me asustaban, pero después de lo predicho, sí. Debía ir a una comida de la familia de mi novia y cruzar la ciudad hasta un extremo para recogerla y hasta el otro para el evento. Eso hizo temblar a mi cartera y mojar mis axilas. No sabía qué hacer, según yo el destino es evitable y mi primera psíquica me prohibió la superstición, pero con la predicción de Madame era muy difícil obedecer. Después de media hora o más de comerme las uñas y retomar el cigarro, decidí no ir y marcarle a mi novia. “No, chiquita, de verdad… Me caen bien tus papás… No entiendes, el destino lo escribió, ¿qué le voy a hacer?... Aunque sea destino le hago la lucha… No, ese día no le hice la lucha, no me cae bien tu amiga… No, no es otra excusa para irme con mis amigos, créeme... Ya sabía que pasaría esto, eres Cáncer… No, mi amor, de signo zodiacal… Explícales y ya, igual tu papá me la va a mentar por cabr… Capricornio, amor, Capricornio, así reacciona normalmente ante mí… Pero la próxima, vas a ver, nos van bendecir los astros… A ver, flaca, las estrellas sí bendicen… No, ya te expliqué que los volcanes no… Además…” Me colgó enojada y ni siquiera encontré consuelo en ella. No me atrevía a salir de ahí y, como nadie visitaba a Madame, volví a mi sillón para platicar con ella y comprender más sobre la interpretación de signos.

Me calmó un poco, aunque no lo suficiente para salir. Pero Madame, tan buena como pocos, es vidente y psicóloga: me quedé mudo.Hasta tenía sus diplomas colgados en la pared. Me acosté sobre otro sillón, como de esos de las películas sólo que este olía a excesos; seguramente eran almas turbadas que, con la conciencia alterada, se recostaban para pedir consejos. Pasamos todo el día pidiendo tés y cocas y platicando sobre mi vida, los signos, los males, las vibras y hasta me explicó cómo la Guadalupana nos cuida de la mala suerte. Me quedé atónito; cultísima la mujer, de verdad. Además me ofreció de comer unas quesadillas de tortillas de maíz y queso Oaxaca que, aunque no quedaron bien (y no hay que culparla sus manos no son para cocinar, sino para ayudar) me supieron a gloria. Luego trajo el café que, por cierto, resultó de la buena suerte (esto me lo dijo Madame) porque me despertó y animó, qué bruto, me hizo olvidar un poco el asalto. La tarde pasó volando al ritmo de los cigarros que llenaron el cuarto de humo; no me importaba tanto la peste ya impregnada en las alfombras del suelo porque tanto humo le daba un aire de vidente que sí le creía. Ya en la noche me enseñó unos documentales bien científicos de cómo, según el movimiento astral, hay guerras o males en alguna parte del mundo, en algún momento de la historia y que no depende tanto de la gente y sus intenciones; al contrario, depende más de los cuerpos etéreos. Luego puso otro de por qué Nostradamus fue tan gran profeta; queda clarísimo de qué habla cuando se leen sus profecías. Y mi novia.. Incrédula. La pobre.

Ya tarde tomé otro café –también de la buena suerte- y antes de despedirnos la señorita del mostrador con ojos rojos y una sonrisa me dio la cuenta. Yo había llegado a las diez de la mañana y la hora costaba 500 pesos, los otros servicios tenían precios como los de un hospital. Me di cuenta de que esa Madame no era tan buena, no me asaltaron ese día. Pero noté esto al final, ya cansado, cuando el reloj hecho de un dios hindú marcó las cuatro de la mañana y mi tarjeta de crédito la pasaron sudando por la terminal.

Tuesday, March 09, 2010

Yocasta cobarde, muérete

Es muy fácil pedirle a alguien contar un chisme, un rumor o la verdad, y para muchas personas es fácil soltar lo que saben; pero no para mí. Irónicamente, la cura para alejarme del trauma es, según la psicóloga, sólo cuestión de desahogarme. Claro, es muy fácil decirle a cualquiera qué debe hacer. Sobre todo para los médicos que, sentados tras su lujoso escritorio con plumas y relojes tan caros como una colegiatura de universidad, escriben una receta de medicamentos que, más que medicinas, prescriben un cambio de vida. Así para cualquiera es sencillo. Un doctor me dijo sobre la necesidad que yo tenía de tomar unas pastillas para controlar la atención, y otras cosas que no quiero nombrar. Diario se me complica bastante tomarlas porque olvido cuándo debo hacerlo, cuáles debo tomar, para qué sirve cada una y todas esas cosas y palabras con las que un doctor explica lo que va a pasar como si supiéramos qué significan todos esos términos o los efectos de no hacerlo. Todos ellos creen que estudiamos lo mismo que ellos y se te quedan viendo con una sonrisa que dice: “Te quiero ayudar (Pero no te olvides de pagarme)”. Y, encima, exigen respeto y comprensión cuando uno se levanta de la silla y le grita que es un pendejo y no tiene puta idea de que está pasando; todavía dice que sí, el muy cabrón con su Mercedes Benz del año. Los médicos no son los únicos que quieren comprensión, también los amigos, los de la escuela, los del trabajo, los superiores, los padres y un largo etcétera en el cual me incluyo. Aunque yo sí me mido bien, no como mi mejor amigo. Cuando iba con él hasta su casa (él nunca fue a la mía) me dijo que debía calmarme, tomar las pastillas, llevármela leve, reflexionar y entender las consecuencias de mi estilo de vida y sí, digo, los amigos siempre se preocupan por nuestro bien, pero no me entendía. Además, siempre quería hablar hasta el cansancio sobre los problemas con su novia gorda, jetona y apestosa; no paraba de hablarme de sus vicios y todo el tiempo tenía que escuchar sus aventuras con excesos asquerosos y detalles vomitivos. La última vez que lo vi me contó de cómo se había puesto hasta la madre con todo lo que encontró y que así se cogió a su vieja, sin condón; cagándose de miedo el pendejo fumaba un cigarro cada dos minutos mientras esperaba que le dijera que seguramente no la había embarazado. Y todavía me pedía reflexividad. Nadie está para meterse con mis decisiones ni con mi vida, al final siempre es cada quién, ¿no? Pues sí, cada quien puede hacer de su culo un papalote y volarlo como le venga en gana y quien no respete eso se aguanta a lo que pase. Sí, así es; estoy seguro. Tan seguro como lo estoy de poder decidir mi vida y por eso hice bien al no escuchar a mi mamá cuando decía qué hacer y qué no. Mi mamá repetía mucho cuánto importa el ejercicio y distraerme de mi ocio, pero él es la mejor fuente de inspiración; quita la monotonía a todo y ya no necesito más. Ella insiste en que sí. Si yo supiera dónde está mi papá, tal vez le preguntaría su opinión y tal vez me daría la razón. No lo sé, mi mamá siempre hablaba de nuestro gran parecido de ideas. A mí realmente me importa un carajo si es así o no. Me conozco y sé que no haría eso a un hijo ni lo dejaría solo con su madre. Eso jamás. Y bueno, no estoy tan seguro de ese “jamás”. Por ejemplo, yo había dicho que jamás fumaría y diario me quemo diez; también, después de mi primera noche ebrio, juré y volví a jurar jamás tomar de nuevo. Y hasta hace poco algunos me llamaban alcohólico, aunque el alcohol no fuera el único culpable de mi locura. Tal vez tenían algo de razón, igualito que mi mamá. Ella dice que tengo problemas serios. Me lo dice con su jeta toda chupada por todos los pinches cigarros que le han fumado los años y le dejan arrugas en la cara. Me dice que tengo problemas y la vieja se la pasa echada en su cuarto al que no le abre ventanas y sólo concentran más la peste de una cincuentona que no se baña. Estoy harto de que me lo repita y no se canse, ella no se cansa nunca. Desde chico ya me llamaba lacra y decía que hijo de tigre pintito, bueno-para-nada, inútil, peor-es-nada, desperdicio, borracho, loco, pendejo y otro largo etcétera vomitado a cada enojo suyo cuando fallaba en hacer todo tan exactamente como ella quería. Le pedía que se alejara y no lo hacía. Por eso, un buen día, me alejé de ella y de la escuela. Recuerdo cuando en la escuela me dejaron leer el mito de Edipo y averiguar sobre la inevitabilidad del destino, el acertijo, y todo eso. Un día que leía de eso conocí a Pamela, vio el libro desde donde estaba sentada y caminó hacia mí. Hablábamos de eso y ella me enseñó que una mujer busca un hombre como su padre y un hombre busca una mujer como su madre. Ah, también me dijo que eso se llama “complejo de Edipo”, pero con mi madre me es imposible comprender porque alguien querría esa chingadera para sí, a la fecha no lo hago. Tampoco comprendo por qué importa tanto la escuela cuando enseñan tan pocas cosas realmente importantes. No estaba seguro de nada de eso hasta que conocí a Pamela poco antes de salir de la escuela. Ella, con sus ojos verdes, pelo negro y pecas en la cara era la más maternal, linda, preocupada, interesada, chistosa, lista, alegre, sociable y muchos otros adjetivos que provocaban un gran contraste entre ambos; me alejaba más de querer a alguien como mi mamá. Es una lástima que su personalidad no fuese fuerte y acabara por imitar a mi mamá. Es que iba muy seguido a la casa pues rogaba que fuéramos para entenderme y ayudarme; por eso regresé a casa. Pero entendió poco y escuchó tanto de la boca de mi madre que dejó de verme como víctima. Poco a poco la vi mezclarse, fundirse y confundirse con mi mamá; empezó a parecerse mucho a ella, tanto, que hasta la cara se le iba chupando a la pobre y me escupía gritos al regañarme: dejó de ser mi musa, mi sueño y mi Beatriz. No lo noté hasta un día en mi cuarto. Estábamos solos una noche que me fue a dejar, ebrios como tantas veces. No estaba en mis cinco sentidos, ni ella. La calentura se aprovechó del alcohol y nosotros de la cama y todo estuvo bien. El sexo es perfecto para conocerse y reconciliarse. Sólo que, después del trance, caí y rompí algo, no recuerdo bien qué la lastimó pero ella se enojó, se enojó mucho. Y me empezó a regañar como mi mamá, y a ver como ella, y hablar como ella y a regañar como ella y a odiar como ella. En ese momento entendí todo: yo fui Edipo y Pamela la Yocasta ignorante de su pecado, la Yocasta que odié y no se atrevió a hacer lo que debía.




Espero que la psicóloga tenga razón y el desahogo me ayude para así, tal vez, un día detallar cómo asfixié a Pamela. Quizá hasta diga cuánto disfruté exprimir el último aullido de mamá metido en la garganta de Pamela mientras su cara carcomida se hacía cada vez más pálida. Así, tal vez, un día puedan entenderme y entender por qué hube de ayudar a esa Yocasta.

Wednesday, March 03, 2010

Qué hacer en caso de…

¿Qué hacer si un día espera que la tecnología le responda todo?

¿Qué hacer si quiere encontrar un lugar nuevo donde perder los sentidos en viernes? Tome su celular con internet, busque recomendaciones baratas y vaya al lugar.

¿Qué hace si un día se encuentra sin dinero y necesita pagar una cuenta que lo dejo en dos sentidos? Hable a su casa, pida perdón y pregunté si puede usar la tarjeta.

¿Qué hacer si después se pierde en la calle? Tome un taxi con GPS y vuelva a casa.

¿Qué hacer si, después de eso debe recuperar al menos 2 sentidos? Deténgase para vomitar por culpa de leer en movimiento. Pague al taxista extra por vomitar y pida otro taxi.

¿Qué hacer para pedir otro taxi? Primero debe recuperar los sentidos, vaya a sacar dinero al cajero para comprar comida en la tienda y simular dos sentidos más.

¿Qué hacer si lo asaltaron en ese lapso? Busqué en su GPS dónde está y camine a casa.

¿Qué hacer si debe reconocer signos faciales de enojo y dar una explicación coherente de lo ocurrido a su madre? Nada. Ya valió madres.

¿Qué hacer si sigue confiando en la tecnología sin reconocer su propia estupidez humana? Jódase un rato reflexionando en lo que ahorra para reponer todo lo que perdió. Mientras tanto, espere a que su madre le vuelva a hablar por haber vomitado la sala y decirle que le valía madres.

Tuesday, January 26, 2010

El ente superior es…

Por fin, tienes tiempo libre. Vas a la televisión. Tomas esa película que hace tanto tiempo te prestaron; hoy por fin la ves. Que se caiga el cielo, que suene el celular, nada importa: hoy la ves. Tomas un litro de tu bebida favorita, va a tu derecha. Pones a hacer palomitas, mamá para lo que sea no estoy en las próximas dos horas, no mamá para nada. Todo está listo. Prendes el dvd. Abres. Pones disco. Cierras. Te sientas y revisas: Palomitas: listas; bebida: lista; apagar luz: listo; control de la televisión: listo; cigarros: listos; cenicero: ve por él… Ya, listo. Anuncios de piratería, eternamente grabados en tu memoria y a la fecha nunca te ha dado tiempo de leer todo lo que sale. Importa un bledo porque: 1)no te van a cachar; 2) no vives en EEUU o algún país primermundista donde te puedan atrapar, y 3) hoy ves la película. Menú del dvd: Español, Inglés o algún idioma asiático desconocido e irreconocible por sus signos. Control del dvd: en la mano. Pica el botón para abajo. Duro. Más. De nuevo. Carajo. Voltéalo. Abre la tapa, gira la pila. Pica el botón. ¡Ése no! El de abajo, no el de arriba. Carajo. Venga demuestra quién es el agente racional aquí. Voltéalo. Abre la tapa. Gira la batería. Presiona hacia arriba. No sirve. De nuevo: voltéalo, abre la tapa, gira la pila, ¿mamá, hay pilas en la casa? No, ve por unas, No mamá, quiero ver la película, Pues ni modo, no te quejes. Idea: Quita la pila y ponla rápidamente. Bien, ¿quién es el agente racional?. Sólo pica el botón del centro. Carajo. El pinche idioma asiático. ¿Te habías dado cuenta que no sabes regresar al menú anterior? Párate. Saca el disco. Mételo de nuevo. Prende un cigarro. Siéntate. Ahora: hacia abajo. Mier-da. Cigarro: prendido. Otra vez el idioma ése. Pu-ta ma-dre, pinche Murphy, cómo jode. De nuevo: voltéalo, abre la tapa, quita la pila, ¿segura mamá que no hay pilas? No, ya te dije, También ya te dije que no voy por más. Opciones: Joderse y darle gusto a Murphy o ver la tele (que implica joderse y darle gusto a Murphy). ¿Serás racional y superior a un control remoto? Mmm, Diablos. ¿Ahora? A la chingada: idioma asiático. Pica el del centro, escoge la primera opción, seguramente es “Iniciar película” o algo así. Suerte: picaste lenguajes. No la cagues, sólo sabes inglés y español. Pen-de-jo. No sabes portugués. Otro cigarro: frustración.  Siguiente: subtítulos. Ahora sí, no la cagues. I-dio-ta. Dudo mucho que tu inteligencia pueda superar al control. ¿Quién ve una película en portugués con subtítulos en francés? ¿Por qué no hay configuraciones para evitar este tipo de pendejadas? Ah, claro, Murphy.

Todo vuelve a ser como antes, hoy tampoco se pudo. Sigues pensando que deberías ir por pilas, pero sabes que se las van acabar antes de que puedas volver a tener tiempo libre. No, definitivamente no eres superior a un control. Retomas tus libros de francés y portugués para que un día, un maldito día, le puedas ganar al control o a Murphy.

Monday, December 28, 2009

Los caminos del Señor

Si en la cena de Navidad no quiere morder alimentos tan duros como el corazón de Scrooge, procure conseguir un buen cocinero. Me explicaré.  En Noche Buena a las diez de la noche mordí un pedazo de pierna que reventó las terminales nerviosas de una muela y toda la cena perdió sentido, ya no me importaba el sufrimiento de recibir otro suéter gris en Navidad, o de tener que cantar villancicos desentonados o, lo peor de todo, tener que convivir con toda la familia. Pero esos son los caminos del Señor, porque esa fue mi última noche de ateo.

Al día siguiente ya no soportaba el dolor, no podía masticar nada de ese lado, no podía tomar nada frío y sólo me restaba la única verdadera solución: ir al dentista. A dos cuadras de casa, cruzando el parque, está el odontólogo; yo no lo conocía pero lo recomendó mi abuela porque como buen super numerario hace apostolado y santifica en su trabajo.

Al día siguiente fui al consultorio y, repito, no creía en Dios, pero sabía que iba directo al infierno. Llegué y vi un cuadro de la guadalupana, un crucifijo y respiré un aire a hipocresía: la secretaría y el dentista reciben con una sonrisa, pero en el fondo saben que han de herir de una de las peores formas posibles: cobrando por ello. A pesar de todo eso, mi muela requería más atención que una tía abuela desconocida en Noche Buena y me hizo olvidar todo lo que veía. Sin más, me hicieron pasar al cuarto de examen. Entré, le conté lo ocurrido y le mencioné que tenía años sin ir al dentista, contestó: “Ésta será una experiencia distinta”. Antes de intentar comprender sus palabras, ya estaba sentado boca arriba y con ojos cerrados.

En el momento que vio mi boca, sólo dijo: “Mmm… Esto dolerá”. De nueva cuenta, no me permitió siquiera analizar sus palabras cuando yo estaba aguantando las lágrimas como todo un hombrecito. Un instante antes de rendirme a las garras del dolor, escapé a mis pensamientos. Me acordé de las clases de yoga y comencé a respirar como me enseñaron. Todo iba bien hasta que me pidió que enjuagase mi boca y escupiera. Cuando el agua fría tocó mis dientes me di cuenta del largo de los nervios dentales, porque me dolió hasta el culo. Segundos antes de gritar como niña, recordé el lado práctico de la filosofía y decidí probar la utilidad del estoicismo; si el verdadero estoico era feliz en el potro, ¿por qué no en la silla del dentista? Así, sin más, comencé a aceptar el dolor y dejé al doctor torturarme, yo permanecía calmado con los ojos cerrados, conservando la paciencia y respirando profundamente. Pasó una eternidad en cinco minutos, y yo intentaba recordar a los estoicos, hasta que abrió la boca para decir: “Está más complicado de lo que creí. Aquí viene lo bueno”. "¡¿Qué chingados?!”-pensé. Poniendo otra máquina infernal en mi boca dijo  “Ahora va al nervio. Levanta la mano si te duele”. Todo mi cuerpo se tensó y empecé a ver mi vida pasar mientras intentaba recordar qué debía hacer en este caso. Levanté la mano, puso un rosario en ella y me dijo: “No hay de otra. Rézale”. Abrí los ojos, y vi dos obras en el techo, una al lado de la otra: EL juicio final de Miguel Ángel y La virgen de Guadalupe de Dios. Ambos estaban más arriba que el rosario en mi mano y entendí que el estoicismo servía para pura madre porque los pendejos vieron el potro, pero jamás fueron al dentista. Llorando como Magdalena, vi El juicio final y me di cuenta que si Miguel Ángel hubiera estado como yo, no habría pintado eso sino lo  que seguramente es el infierno: un consultorio de dentistas y colonoscopias eternas. En seguida volteé a ver a la guadalupana mientras apretaba el rosario con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas y le prometí ir una vez al mes a la Basílica, confesarme y comulgar dominicalmente si me sacaba de ésta. Me estaba desmayando y viendo la luz cuando el doctor dijo: “Ya estuvo, ¿ves? No pasó nada”. “Gracias a Dios”- pensé.

El domingo pasado fui a misa como el hijo pródigo y comprendí los caminos del Señor.

Monday, November 23, 2009

¡Sí, era ciego!

Un periódico amarillista publicó ayer la siguiente nota:

Ayer, Amor fue hallado pulverizado en una esquina a causa de un choque a mediodía, una anciana que dio parte a las autoridades. El occiso manejaba un coche del año, obsequio de un cliente que, presuntamente, halló sentido a su vida. Lo hizo en señal de agradecimiento bajo la opinión de que el problema del mundo era que Amor no llegaba a todos lados. A falta de transporte, no se daba abasto con todas las rutas, ¡y menos a pie! Si quería llegar a tantos sitios como la Coca-Cola, necesitaba un transporte adecuado. No se levantaron cargos contra el sujeto porque, de acuerdo con expertos, no pudo percatarse de la discapacidad de Amor. Los peritos aseguran que sufre demencia temporal ocasionada por el tratamiento dado por el finado.

Debido a las reparaciones en la zona, una persona perdió el control e, inadvertidamente, giró violentamente impactándose así con el vehículo de Amor. Las autoridades correspondientes están haciendo las investigaciones pertinentes; sin embargo, al parecer, no se levantarán cargos contra  el  conductor ya que el difunto no estaba en condiciones de manejar a causa de su ceguera, afirmó el comandante de la policía Rodolfo Calles. El lamentable hecho ocurrió cuando Amor se dirigía hacia el CNA, en cuyos jardines muchas parejas se siguen reuniendo para invocarlo aun a pesar del frío. Muchos ciudadanos se han manifestado culpando a los enamorados, ya que, sostienen, debieron esperar a primavera. Sin embargo, siguen necios en querer endeudarse con presentes navideños y detalles pseudoespontáneos que la mayoría de las veces son entregados por cargo de conciencia.

La Asociación Mexicana de Líderes del Ánimo manifestó oficialmente su más sentido pésame a los seguidores del amor ante este acaecimiento. Pero ya se encuentra trabajando en la búsqueda de sustitutos adecuados para llenar este vacío que la muerte de Amor dejará en la sociedad y aclaró que, después de las exequias y el concierto –tributo- “Love Fest” 2009, iniciará la búsqueda de candidatos para sustituir a esta figura pública pues, en palabras del director general, Filomeno Colorado, “la sociedad no puede vivir sin motivo”. Algunos de los candidatos que se han postulado a sí mismos son: Vicodin, Alcohol, Hedonismo, Facebook, Messenger y Narciso.

Hay quien permanece en negación, como Mijares, que afirmó esta mañana “No se murió el amor”, ya que no se ha confirmado que, en efecto, se tratara de Amor. Esto porque no ha habido quién identifique al finado, pues no se le conocen parientes. Tampoco se realizará un funeral en su honor ya que Avaricia y Codicia han cabildeado en las altas instituciones gubernamentales en contra de dicho acto y, encima, han desplegado una fuerte campaña mediática de rechazo a la causa de Amor.

Seguiremos informando.

Tuesday, November 17, 2009

-“Moriré y nadie me recordará.”-

-Anónimo

Saturday, November 07, 2009

Tito, Humberto, Carlos y el Sr. Genio Maligno

T- Güey, me caga estar pensando todo el día en mí, siento como si no tuviera nada más que hacer y lo odio, no es tan interesante.

H- Tal vez no es tu culpa, tal vez es así para todos.

C- Sí, sería como los que creen que hay un genio maligno que nos controla a todos y todo lo que hacemos.

T- Estaría fregón que cuando hables de ese ser el güey se emocione de que alguien hable de él.

TIEMPO DESPUÉS…

T- ¿Sabes qué me encanta de Seinfeld?

H- ¿Qué?

T- Que hay un capítulo en el que Jerry le vende a una televisora la vida de los de la serie de “Seinfeld”.

C- Ah, claro. Curiosamente eso es justo lo que pasó, ¿no? Él tenía esa vida o algo así y decidió vendérsela a la televisora.

T- Sí, es lo que más me gusta, porque es Jerry, haciéndola de Jerry en un capítulo que la hace de Jerry.

H- Es como hablar de ti en otra dimensión.

C- Es como cuando el lenguaje habla de sí mismo.

T- Además, qué buen final de serie es.

H- Sí, luego hay unos muy malos.

C- Como el de “Malcolm”, es un final pésimo.

T- Ah sí, alguna vez lo contaste, ¿no? Pero ya no me acuerdo.

H- Pues cuéntalo, tampoco me acuerdo.

C- Malcolm consigue entrar a Harvard y…

T- Ah ya me acordé, es más, en esa plática hablábamos de que se volvió de flojera Francis.

H- Ah neta, y alguien dijo que su hermano había sido así.

C- Sí y en esa plática nos acordamos también del Soup Nazi de Seinfeld.

T- ¡Ah! Estamos otra vez hablando de Seinfeld. Una plática nos llevó a la plática de otra vez para acordarnos de la plática de ahora justo como estábamos platicando de Seinfeld.

H- Qué mierda, parece que no tenemos opciones de qué hablar. Parece que toda plática te tiene que referir a ti o al mundo siempre y no hay para donde ir. Como si todo estuviera controlado.

C- Qué mal, sería como decir que no tenemos creatividad o libertad.

T- Güey, y de nuevo estamos pensando sólo en nosotros mismos.

H- Güey, tal vez ese ser que nos controla sí existe.

C- Yo creo que sí porque le gustó que habláramos de él, se emocionó y nos está haciendo platicar de él de nuevo.

T-Y recordamos todo lo que pasó en menos de dos minutos, pero todo lo que pasó tardó como media hora es como si el tiempo dependiera de…

H-¿O sea que el tiempo no es siempre igual?

C- No, no creo. O igual y es ese güey bien emocionado.

Saturday, October 17, 2009

Hermano mosco

Después de un merecido día de duro trabajo, subí a mi cuarto. Hice un recuento de mi día y me di cuenta que un árbol estaría ahora más feliz, que mi  bonsái se desarrollaría mejor, que la madre tierra no se estaría calentando más por mi culpa, que un hijo de Dios comió en la calle y tantas otras maravillas. En ese momento cayó un libro que había puesto mal y éste despertó a uno de mis hermanos con los que duermo; le pedí una disculpa de todo corazón y sin pensar volvió a caer en el sueño. Sin más, me vestí para dormir, hice mi examen de conciencia, pedí perdón y di gracias a Nuestro Señor y me entregué al desvarío del sueño. Antes de dormir, el tren mental pasó por cada estación del día mientras mi cuerpo llegaba a su parada final. Ya estaba quieto y contento por dar testimonio de mi fe.
En ese momento, un zumbido atacó mi calma por un oído; pero él no estaba satisfecho, así que me procuró tortura en estéreo. Tomé la almohada y comencé a pegar al aire hasta que no oí más. Como dije: pegué al aire; porque él seguía ahí. Así que de nuevo me quedé inmóvil, sólo que esta vez viendo hacia arriba listo para atrapar al cazador de sueños. Yo, muy listo como siempre, lo capturé entre mis manos para no acabar con una creación de Nuestro Señor, salí del cuarto para no despertar a mis hermanos y fui al baño. Prendí la luz y lo vi quitándome sangre.
-¿Hermano mosco, qué haces?
-Vengándome.
-Primero que nada, hermano mosco, te pido una disculpa por haber atentado contra tu vida, tú, criatura divina. Pero, hermano mosco, has venido a este cuarto cada noche y traído grandes males a mi reposo y a los otros hijos de Dios que conmigo intentan dormir, pero yo quiero contigo hacer las paces para que no merezcas la muerte.
-De acuerdo, lo haré.
Con el perdón en el corazón lo llevé de nuevo al cuarto, lo dejé libre y volví a dormir, hasta que oí un aplauso. Lo tomé entre mis manos y regresamos al baño.
-Hermano mosco, ¿qué haces molestando?
-Es que tengo hambre.
-Hay un perro abajo.
-¿Y qué? No me importa, quiero su sangre.
-Pero, hermano…
-“Hermano” nada, no soy tu hermano. Ni hijo de Dios ni nada.
-Entonces eres un hijo de la chingada.
Y una palmada acabó con otro hijo de Satán y me quedé quieto y contento por dar testimonio de mi fe.

Wednesday, October 07, 2009

¿Y hoy?

Mi musa, si existe el dia de hoy, está abúlica y yo quisiera vomitar conejos. Así que recurriré a mi arsenal:

Este es el resultado de una terapia piscológica "exitosa":

Wednesday, September 30, 2009

Buenos amigos

Adoraba mi departamento nuevo, no era grande, apenas cabían una cama, un baño, cocineta, un remedo de sala y todas rodeadas por paredes blancas que decidí decorar con los rompecabezas que había armado en mi casa, antes de mudarme. Estaba muy feliz porque podía separar el lugar de comer, del de dormir, del de convivencia y de donde me entretengo con una pared o voltear una mesa o girar una silla. Ese lado de la psicología siempre me ha intrigado, pero ahora ya no importa más. Aquí, hoy y en adelante, tengo los espacios que necesito. Corrección: que necesitamos.

Un día, antes de irme a trabajar, cuando no sufría tanto por Cutzamala, metí la cabeza al lavabo para limpiarme la cara. Ya iba tarde así que decidí que sólo me limpiaría y cuando saliera a hacer mis entregas me iría a bañar. A pesar de ser mensajero daba la cara por la empresa y como pasaba poco tiempo en la oficina pocos notaban si me bañaba o no y también eran mensajeros o empleados con un puesto poco importante, así que jamás me ganaba un regaño, pero siempre alguna burla. Cuando el agua pasó mis orejas, comencé a oír voces. Creí que las paredes eran tan delgadas que podía oír a los vecinos. Creí que tenían mal gusto y sus voces eran, digamos, peculiares, demasiado peculiares para merecer mi atención. La mención de mi nombre me hizo voltear de nuevo. Salí del departamento y toqué al vecino, pero no había nadie. No entendía nada, así que preferí salir y no conseguir mi segundo retardo del mes. Al tercero: sin paga y un día menos de vacaciones. Vacaciones que, por cierto, ya debía por una enfermedad a principios de año.

Cuando regresé a la casa después de ser ruletero por el monstruo defectuoso y no haber pasado a bañarme, fui directo a la regadera. Puse las bocinas de cien pesos de tianguis que sorprendentemente siguen funcionando y me relajé con un poco de Bob y Jack Johnson. Cuando sonó “Three little birds” mi rockstar o reggaestar salió de mi boca, pero las voces corales entraron a mis oídos. Salí del baño y fui a tocar al vecino. Me abrió una pequeña y rápidamente cerró. Preguntó: ¿Quién es?Con un poco de risa contesté: “El vecino”. La vocecita huyó y decidió abrir: “Mi abuela dice que está bien que le abra aunque no están mis papás ni mis tíos porque usted puede necesitar algo porque es nuestro vecino y… y… No es tan extraño y por eso puedo hablar con usted. ¿Qué quiere?” La primera apariencia importa, así que le pedí una disculpa por la hora y le pregunté si ella y su abuela –que ahora estaba atrás de la pequeña- se habían puesto a cantar. “No, señor, mi abuela y yo estábamos jugando con nuestros amigos a la casa de muñecas”. Con una sonrisa por la inocencia pedí una disculpa y regresé a mi departamento. Iba pensando en la exótica decoración de una viejita, una niña, un matrimonio y unos tíos y ¡carajo! ¿Cómo cabían dentro de ese cutre?

En mi monólogo crucé el marco de la puerta y creí haber dejado las bocinas prendidas. Pero recordé que no. Entré al baño a ver qué pasaba, el ruido era muy molesto y yo quería, por fin, leer a Hesse. Entré y no había nadie, ni ruido. Volteé a mi libro. Volvió el ruido. No había nada. De regreso al libro. Ruido. Nada. Este estúpido jueguito me estaba costando unas canas. “¡¿Quién chingados pasa?!” –grité y me di cuenta de la estupidez que había dicho. Las risas empezaron, cínicas, descaradas y sin alma. Mi cara se entumió de la sorpresa. Y las risas empezaron a burlarse de mi cara. Pensé en buscar un micrófono o una cámara, hablar al casero, tocar de nuevo a la vecinilla a ver si no había algún grupo de idiotas jugando conmigo, pensé en ir mentarle la madre y callarlo, me imaginé corriendo y rompiendo una fuente de sangre de la cara, pensé en… Nada…Me empecé a cagar de risa con ellos. Toda la noche nos estuvimos burlando los unos de los otros. Tal fue la risa que no me di cuenta de la hora y no llegué al trabajo, ni me molesté en alistarme porque me iban a regresar a casa. Otro día de vacaciones a la cuenta. O tal vez mi empleo. ¿Qué importa?

Los días pasaron y comencé a usar el dinero del puerco para comer, rentar películas y verlas con las voces de mis amigos. A veces cantábamos también. Tocaba el ukulele que me compré y me enseñaban canciones. Hasta aprendí a cocinar mejor por mi amiga. Retomé por vigésima vez el ejercicio, etc. Todo iba bien, tranquilo y buena onda.

Un día, no sé cuál y no me importa, entraron mis padres y las voces callaron. Me encabroné tanto. Los largué de la casa a gritos. Y regresé, tranquilo, con mis amigos. Otro día, de verdad me vale madres cuál, llegaron mis compañeros de la prepa y las voces se callaron. Cabrones, ¿quién les pidió ayuda? No importa, buena onda regresé a mi cama. Muchos de esos encuentros hubo, y todos sin éxito para ellos.

Por la noche, mucho tiempo después, llegó por sorpresa mi familia que tomó un par de llaves del casero y me llevó a casa contra mi voluntad. Ya ahí, cómodo, les conté todo. Y… bueno, ya. Acabé aquí. Pinche manicomio y, encima, me quedé sin libros ni amigos.

 

“Abuelita, abuelita, ¿ahora con quién vamos a jugar a las muñecas?”

Wednesday, September 23, 2009

¿Por qué estudiar filosofía?

Esto fue espontáneo en una conversación del mesenjer.


1. Un interés perpetuo en seguir complicándote la vida; en otras palabras, buscar la verdad y desarrollar un pensamiento estructurado y crítico para afrontar problemas en el mundo actual.

2. Como terapia ante todas las crisis existenciales que tuviste, tienes y tendrás; en otras palabras, para analizar todo lo posible desde sus causas últimas y primeros principios.

3. Porque cualquier otra carrera no habría sido suficiente y habría sido muy práctica; es decir, porque estudiar filosofía no es sólo una carrera sino una forma de vida en la que buscamos lo más humano que es, irónicamente, lo divino.

4. Porque desafortunadamente no se nos dan materias que sencillamente consiguen carreras fáciles y dan trabajos en empresas e incluso hay ferias de trabajos; o: porque en el fondo buscamos aquello que le va a dar un sentido a nuestras vidas y una felicidad que va más allá de cualquier otro bien que podamos conocer en esta tierra y por eso buscamos perfeccionar nuestra alma y conocimientos.

Y nada. Es lo que hay.

Por cierto, qué hay de esto:


Wednesday, September 16, 2009

Pochos vs. Fresas

Un "fresa" dice: No, whatever. ¿Sabes qué? Forget it.
Un "pocho" dice: Mi'jo, come here. Dame your hand.

Los dos van de "shopping" a Texas.

En el fondo, no veo tanta diferencia entre ambos.

Debraye aparte: Hace años descubrí la técnica idónea para hablar como "naco". Sea lo que sea ese término y sea como sea quien es llamado así. Descubrí la técnica perfecta; está basada en el juego/canción de: una mosca parada en la pared.
Ejemplos:
Un tono no-naco: "Ah, pues hazte para allá".
Un tono naco: "Ah, pas hazta par' allá".  
La técnica consiste en cambiar todas las vocales a "a" de tal manera que la fonética se pueda asimilar correctamente y verosímilmente.

Amen.

Wednesday, September 09, 2009

You'll go to hell for what your dirty mind is thinking/ Porque llueven ideas y no agua.

Es miércoles y aunque no estoy escaso de ideas decidí sacar mi libreta y buscar algo que transcribir. Me topé con Londres. Normalmente no transcribiría esto, pero de verdad es un enigma. Una especie de crónica de un día de esos sin comida, sin dinero, sin trabajo, sin qué hacer pero con dinamita creativa en cada paso por la ciudad. Ese día tenía cigarros y flojera de caminar: dos medios idóneos para ahorrar dinero en comida.

Estaba en Hyde Park pero a la vez, gracias a PF, estaba en El lado oscuro de la luna y, gracias a RH, estaba En arcoiris. Era ubicuidad anímica. La vista y la situación no le pedían nada al mundo, eran la musa perfecta hacer ambos álbums o, en su caso, entenderlos. Londres no es climáticamente elocuente, pero la llovizna de siempre y sus nubes no son obstáculos para seguir lidiando con el día y, empero, son la mejor inspiración para la música británica.

Llevaba un día sin comer y tomaba agua de los lavaderos de McDonald's llenar la panza con algo más que saliva. El éxtasis y la metafísica no están lejos de un famélico. Fundido en el parque subí el volumen, cerré los ojos, olí la yerba mojada, comencé a dormitar, saqué el encendedor y en ese instante la magia empezó. Cuando regresé al hostal tres horas después no recordaba todo, pero escribí algo que no espero que se entienda, sino que se lea la explosión creativa.

Cada cara se vuelve caricatura, es un chiste. Todo en caricatura, la gente no lastima. El hambre pasa y tras los errores hay una voz que clama "corte". El director ya no pide luces, la cámara soy yo, pero no tengo cortes. Los cortes no son para el nudo. El nudo es de la bola. La pelota empieza. Se multiplica y se unen otra vez en el pecho, en el corazón; la pelota es mi pulso. Es mío, es mío y lo controlo, sube, baja, resuena y retiembla en el yunque, en el tímpano. Y susurra soledad. Rompo el corazón y se divide, controlo las boligomas que suben y bajan. Las siento, de verdad; las uso de masaje y me calman, poco a poco de arriba hacia abajo, de un lado al otro. Ahora van a la cabeza. Rebotan. Convergen en una misma, pero ahora es color, ahora es luz gris. Pero esto es únicamente la fachada.

The lunatic is in my head. The color is in my head; I'll meet you on the dark side of the moon.

Implota la fachada, abro la boca para probar la lluvia que riega el parque y de mi boca salen semillas para crecer el parque. Algunas se vuelven palomitas y como aire mojado. Las palomitas son del cine. En mi frente hay una pantalla. Me peino y veo una película, dos y varias, todas y mi vida. Yo soy el director y no hay corte, ni trabajo. /Jigsaw falling into place/. Perdido en pensar si pienso en que pienso perderme de mí me voy.

One day I'll grow wings. Today is the day, mate. They grow.

Y yo soy de plata, plano como no se puede ser salvo en un letrero.Soy luz. Soy blanco. Soy lo blanco y lo negro. Sacudo la cabeza y la policía del karma me lleva. Meneo la melena y los pelos se unen al rededor, todos juntos. Son patas rojas de un animal que no duerme ni tiene cuerpo  Exhalo el humo. La colilla sabe a chocolate o a lo que quiera. Si el gusto está en el cerebro, mi imaginación me da de comer. Ya, basta. Exit music for a film. Blink your eyes, one for yes, two for no. Esa mano era de Justine, /You'll go to hell for what your dirty mind is thinking/ y ella escribió: Je suis bourré et defoncé. No sé tanto francés. Cortázar sí.



I only stick with you, because there are no others.
Your eyes/ They turn me/ Why should stay here?/Us and them/
Dedicated to all human beings/Because we separate/

Levántate. Camina. Come fiesta. Duerme. Porque llueven ideas y no agua.


Wednesday, September 02, 2009

Parásitos

Este es el primer avance de los cuadros que pretendo hacer de mosquitos. Es el primer intento de dibujo, de humor y de Photoshop. Por éste último, gracias a Diego-lo.
Espero lo disfruten

Wednesday, August 26, 2009

Mi (otro) hermano

Mi hermano, 12 años, escribió en su tarea de inglés:

I only have to hobbies: going to the cinemas and sleeping.

Por envidia, le reclamé y le dije: "Dormir no es hobbie, es necesidad natural".
La borró de su tarea. Aún así le tengo envidia por todo lo que ello implica.
Porque todos los demás nos quedamos en la realidad: Mantener la beca para perseguir el pan y poder pagar, algún día, la hipoteca.

Wednesday, August 19, 2009

OBSESIONES

Tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono, tengo una obsesión con ser monótono.

Pero estoy feliz porque va a salir nuevo álbum de Pearl Jam (septiembre), Muse (septiembre), Arctic Monkeys (¿septiembre?) y The Flaming Lips (octubre). Además ya salió una canción nueva de Radiohead, "These are my twisted words" que bien recuerda al Inrainbows pero con toques que recuerdan al "Hail to the Thief" y se dice que ya están yendo al estudio a pesar de sus giras. Por si fuera poco, vienen Kings of Leon, Depeche Mode y AC/DC.

Además ya está cerca mi primer adelanto de los cuadros de mosquitos con un primer intento de Diego-lo de photoshop.

Y... y nada.

Monday, August 17, 2009

En crisis...

-¿Güera? ¿Estás ocupada?
-No mucho, pero sigo en el trabajo, Pepe. ¿Qué pasó?
-¿Estás sentada?
-Sí.
-Güera, ya valiste.
-¿Qué?
-Sí, te van a secuestrar.
-¿Pero de qué hablas? ¿Qué dices?
-Pues te cuento, mira, me hablaron por celular y esto fue lo que pasó:

--Eres José Ruíz y ya te cargó la chingada, tu esposa es Karen Robles y la vamos a secuestrar. Nos va a dar $300,000 si quieres evitarlo.
--Oiga, a ver, cálmese.
--No me calmo, ojete. ¿No has oído de los Zetas?¿De los secuestros?¿De la inseguridad, cabrón? ¡Pues ya te cargó la chingada!
--A ver, idiota, ¿me vas a seguir encuestando o la vas a secuestrar?
--¡Sí, pendejo!

-Y nada, nomás colgó.
-Ay, Pepe, ¿qué vamos a hacer?
-Pues mira, Güera, tenemos muchas deudas, tengo $3,000 y faltan dos semanas para la quincena. Güera, sólo te hablaba para decirte que te quiero y que lo siento mucho, pero no hay dinero, es un mal año y para esto no hay préstamos ni créditos.
-Pero,¡Pepe, ayúdame!
-Lo siento, Karen, pero te tengo que colgar, sino se me acaba el saldo y ni para contestarle a los secuestradores voy a tener. Adios.

Thursday, August 06, 2009

Este blog se mantiene a modo de capricho

A pesar de que me esfuerzo por ver los blogs de colegas y amigos, no todos se esfuerzan por ver el mío. No sé si es porque no trato los mismos temas que ellos o porque no derrocho intelectualidad en las entradas. No creo que esto cambie. Como prueba esta entrada sólo tratará de una pregunta/debraye nacido en Londres. De Londres no sé qué poner, sería reducirlo, tal vez sólo cuente anécdotas, viajes, debrayes y demás. ¿Acaso tengo que narrar historias morbosas de sexo, drogas y rock n' roll reales o ficticias londinenses o del defectuoso para llamar la atención?¿No puedo simplemente poner idioteces ociosas o cuentos delirantes al estilo (sin su grandeza, claro) de Cortázar y vomitar conejos? Claro, no me comparo con él, pero hay que trabajar el estilo. De verdad me esfuerzo en lo que pongo; sí, pueden ser sin-sentidos y cómicas las entradas, pero siempre hay algo más de lo que se dice. Hay que leer entre líneas.

Aquí va:
Si las marcas pagan mucho por posicionarse físicamente en un super mercado donde la mayoría de las personas las puedan ver, ¿los enanos compran marcas malas?¿Reduce la mercadotecnia la calidad de vida de las minorías?¿No hay una defensa democrática de las minorías en la publicidad y mercadotecnia?¿Comprarán películas malas? ¿Encontrarán artículos baratos y en descuento?